Cuando
hablando en grupo tocamos el tema de la primera vez inmediatamente hacemos
referencia a nuestra primera relación sexual en la que todos participan y
cuentan sus experiencias sean buenas, chistosas, dolorosas, hermosas y pésimas.
Eso es algo que siempre nos perseguirá y acompañará como el trauma del coco o
el monstruo del armario.
En mi
caso esa es una historia diferente que las de los demás, ¿por qué? porque tuve
varios encuentros que hicieron parte de esa “primera vez” que lleva implícitas
variables como ingenuidad, morbo, juegos, sentimientos, orgasmos, intereses y
otras arandelas que cada uno le pondrá.
Antes
de eso se supone que existe en novio de colegio (no fue mi caso) con el que uno
aprende a besar, tocar y explorar bluyiniando
. En esos días un beso significaba muchas cosas, sólo con un beso uno podía
encontrar la perfección de un momento y querer congelarlo por siempre; eso ya
no es así desde que el sexo llegó a mi vida, pues hay otra cosa que produce
mayor satisfacción.
Lo
común es que una mujer tenga su primera experiencia con el novio de colegio
antes de la fiesta de graduación o esa noche. De nuevo tampoco fue mi caso
porque no tuve novio de colegio, ¿por qué? porque aunque no lo crean le tenía
pánico a eso. Se supone que esa noche una mujer se entrega en cuerpo y alma a
quien ha amado y le ha correspondido y se merece que se lo den a lo que
acompañaban afirmando que después de eso uno “tenía dueño”. Nada atractivo para
alguien de mente libre como yo.
Hay
una banda sonora de salsa rosa ochentera con las que se comieron a mis amigas
las que hoy oigo y me producen mil cosas.
A mí
me tocó todo por aparte, el morbo tuvo lugar en la bluyiniada donde se juega a mirar y no tocar (de la cintura para
abajo)
La
ingenuidad no fue mía sino de la otra parte, porque juraba que pintándome casas
con rejas blancas y un anillo en mi anular me lo podía meter y enamorarme con
el que no tuve ningún reparo en burlarme y hacerme la pendeja también. Y así
muchas veces.
Por
favor hombres, la mujer de hoy no cae ante charlatanería ni promesas tipo traqueto o poeta fracasado, sean ustedes
mismos, sean sinceros; una mujer ya no tiene que estar enamorada para darlo,
basta con que exista un gusto mutuo, compartir un trago y una buena
conversación (en muchos casos). Enamorarla es una estrategia totalmente
diferente.
Los
orgasmos, los sentimientos y los intereses me los reservo, sólo les puedo decir
que formalmente no tengo ni fechas ni nombres de “mi primera vez”. Me gusta
pensar que cada persona, cada experiencia o relación tienen algo nuevo en
función de las anteriores; al menos algo diferente e independientemente de todo
lo anterior, considero que “la primera vez” es una experiencia más mental que
física que la sociedad ha reducido a una PENEtración. Para mí fue más allá de
un momento que puede durar entre 3 y 11 minutos*
Personalmente
es un formalísimo más que prefiero saltarme, como el sexo antes del matrimonio
o aprender a leer antes de entrar a estudiar (a los 3 años), por mi parte me
reduzco a disfrutar al máximo mi juventud, no sentir vergüenza de mi cuerpo y
de mi sexualidad de manera responsable a veces con todas las variables**, hay
días que con ninguna, confiando que cualquier día de estos lo haga con la
primitiva e intuitiva intención de perpetuar la existencia y reproducirme.
*Tiempo
promedio que dura de manera placentera la penetración
** ingenuidad,
morbo, juegos, sentimientos, orgasmos, intereses